Las bodegas se encuentran en la Finca La Verdosa, en Santa Cruz de Retamar (Toledo) y, en sus inicios, José María Entrecanales recibió el asesoramiento de amigos cercanos, como Carlos Falcó, que conocen bien el mundo del vino. Se comenzó el proyecto con variedades que no existían en la zona, variedades internacionales que se plantaron en 24 hectáreas (Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot).

             Tal y como afirma Álvaro García de Oteiza, director comercial de la bodega, “con estas variedades se pretendía hacer un vino de finca, que expresara la esencia de la tierra y adaptarlo a un vino de categoría superior, por eso todo lo que se hace en cuanto a cuidados y profesionales se realiza con mucho mimo y muy despacio, para ir viendo, poco a poco, cómo van funcionando las cosas”.

             Tal y como afirma Álvaro García de Oteyza, Director comercial de la bodega, “con estas variedades se pretendía hacer un vino de gran clase mundial, que resumiera la esencia de la finca. Volcando toda la atención en el campo para obtener su resultado en la bodega”.

             El proyecto comenzó a dar unos resultados excelentes pero, lamentablemente, en el año 2008 fallece José María Entrecanales, el alma de la bodega, y se produce un cambio al tomar las riendas su mujer, que decide modificar el asesoramiento que recibía la bodega por parte de enólogos externos, y contratar a un profesional que esté en exclusiva volcado en el proyecto.

             Y en enero de 2009 se incorpora a Bodegas Arrayán la enóloga Maite Sánchez, “que sigue hoy con nosotros y que, aparte de continuar con el proyecto que había comenzado José María Entrecanales, decide mirar alrededor, valorar las variedades locales, que hasta la fecha no se trabajaban, fundamentalmente Garnacha, y poco a poco, buscando uva blanca, se descubre la única autóctona de la zona, Albillo Real, que es incorporada a los nuevos vinos que se producen, continuando también con la línea anterior”, explica Álvaro García de Oteyza.

             De este modo, la bodega produce y comercializa los llamados Vinos de Finca, de las viñas que están dentro de la propia Finca La Verdosa, y los Vinos de Villa, de viñas que están en poblaciones cercanas (Almorox, Real de San Vicente o Cebreros). Ambas familias se comercializan bajo la misma marca, Arrayán.

             Marca dirigida a todo tipo de público “que sepa distinguir el buen vino; son vinos con precios razonables que en venta al público se mueven entre los 6 y los 40 euros. Para quien tenga interés en consumir un vino de gran calidad y no le importe gastarse algo más en una buena botella de vino”.

             Calidad y ecología

             “Nuestra filosofía ha sido siempre la misma”, matiza el director comercial de la bodega, “y es que los vinos tengan personalidad que expresen el origen de donde vienen y las variedades con las que están elaborados bajo unos estándares de calidad muy altos, además de llevar la impronta de pertenecer a una empresa familiar”.

             “Pretendemos sacarle el máximo partido a la uva, influir lo menos posible con cuestiones externas a la propia uva, sin utilizar aditivos, además de cultivar de forma totalmente ecológica y que los vinos expresen la tierra de donde nacen”.

             ¿Y cómo es la tierra de Méntrida? “Los suelos de Méntrida son arenosos, bastante pobres, lo cual es positivo para obtener calidad, porque siempre haces que el fruto vaya un poco más justo y hace  que los vinos sean más concentrados. Pretendemos eso, que el vino te lleve inequívocamente al paraje del que procede”.

             Exportación a 16 países

             Bodegas Arrayán produce aproximadamente 96.000 botellas al año y factura 750.000 euros anuales. Sus vinos son comercializados en un 70% fuera de España y el resto fundamentalmente en Toledo y Madrid. En el exterior la marca Arrayán está presente en un total de 16 países: Suiza, Alemania, Bélgica, Rusia, Corea, Japón, China, EE.UU., Canadá, Panamá…

             La asistencia a dos importantes ferias es cita obligada: Prowein, en Dusserdorf  y, a nivel nacional, FENAVIN, en Ciudad Real, “después de recorrer muchas ferias por todo el mundo estas dos son las que más nos aportan”, explica el director comercial, quien matiza que “al margen de las ferias, hacemos muchas actividades internacionales coordinadas con distribuidores y exportadores: días de trabajo en Rusia, USA, Bélgica,… cenas, exhibiciones, catas y trabajos directos con el propio cliente”.

             Asimismo, la bodega está en constante evolución y una de las mejoras introducidas recientemente ha sido el reinjerto en viña de variedades históricamente locales, “en las variedades iniciales con las que trabajamos”, explica Álvaro García de Oteyza, existen algunas que se han adaptado bien a la tierra y otras a las que les está costando, como la variedad Merlot, por eso estamos haciendo estos injertos y experimentaciones en este sentido y, con el paso del tiempo, veremos si esas otras variedades deberían sustituir a la Merlot. Se trata de buscar variedades que hayan estado perdidas o desaparecidas y nos puedan aportar cosas”.

             Explorar variedades locales

             Bodegas Arrayán pertenece a la D.O. Méntrida “por una cuestión de calidad. Siempre es mejor estar amparado que estar fuera de ella, porque los controles y las normativas que exigen lo único que hacen es garantizar la calidad y la comercialización de un buen producto”.

             Asimismo, Álvaro García de Oteiza afirma que el sector del vino actualmente en Castilla-La Mancha “está haciendo cosas muy interesantes, aunque creo que las políticas que se llevan a cabo no son las más acertadas, ya que parece que se prima más el volumen que la calidad, y eso es un error. Al margen de esto, hay excelentes iniciativas en nuestra región y muchas veces, con pocos medios, se está poniendo a los vinos de Castilla-La Mancha en el mapa vinícola mundial”.

             ¿Y cómo ve el futuro de Bodegas Arrayán?, “fundamentalmente vemos el presente; tenemos buenos resultados y con eso nos quedamos. Creemos que el futuro se está moviendo en las vías nuevas que hemos abierto de explorar las variedades locales y apostar por lo autóctono”.